El origen de la filosofía occidental: los presocráticos

Presocraticos

Particularmente, este es sin duda uno de los momentos de la Historia de la Filosofía que más ha acaparado mi atención. El hecho de saber cómo unos hombres, seiscientos años antes del nacimiento de Cristo, ya se planteaban preguntas tan relevantes y que a día de hoy muchas de ellas siguen sin tener respuesta. Es algo maravilloso, un hito en la historia del Hombre. Aquellos antiguos intuían que algo más había, que todo tenía un por qué, y querían saberlo. Esto es lo más sorprendente de este punto de la Historia, no el hecho de qué teoría planteaba cada uno de estos primeros pensadores, ya que cada uno tenía argumentos muy dispares los unos de los otros. Estos argumentos no son lo importante, lo importante es que nació la lógica, en este punto en concreto, comenzó a aflorar la razón en la mente de los hombres.

El origen de la filosofía occidental hay que buscarlo en el paso del mito al logos, es decir, el paso de la explicación mítica de la realidad a una explicación racional de la misma. Los mitos constituyen uno de los primeros intentos por parte del ser humano de poder explicar y comprender el mundo que le rodea, quién es él mismo y qué sentido tiene su vida. Estos mitos son historias que ocuparon un lugar muy importante en la evolución de la cultura de muchos pueblos ya que les proveyó de sus primeras descripciones y explicaciones del mundo, explicaciones de su entorno natural, de los fenómenos atmosféricos, la vida tras la muerte, etcétera.

En el caso de los mitos griegos, estos mitos fueron recopilados prácticamente por dos poetas: Homero y Hesíodo. Estos mitos son igualmente narraciones imaginativas en las que se recurren a personajes legendarios como los dioses o héroes del Olimpo para poder así explicar los sucesos naturales siempre a partir de la voluntad de los dioses. Estas narraciones no son explicaciones precisas, no son leyes descriptivas y comprobables, todo está provocado por la mano de los dioses. Estas explicaciones por tanto no son en ningún momento racionales.

De esta forma, la mentalidad griega inicia un largo proceso de transformación que culminará en los siglos VII y VI a.C con el surgimiento progresivo de un nuevo tipo de explicaciones de estos fenómenos, una explicación lógica, es decir, racional (logos) que pretende aclarar toda incógnita mediante recursos racionales, comprobables, demostrables mediante pruebas. Se olvidan así de las respuestas mitológicas, de historias divinas. Es así el paso del mito al logos.

La filosofía surge cuando las respuestas mitológicas se consideran insuficientes, es decir, cuando se considera que todo lo que sucede puede ser explicado racionalmente ya que la naturaleza (physis) tiene sus propias leyes y ésta es totalmente independiente del capricho de unos dioses. Si la naturaleza puede ser explicada racionalmente, la primera pregunta que se plantean los primeros filósofos griegos (presocráticos) será cuál es el principio último y eterno del que todo procede y del que todo se compone. Este principio del que todo procede es el que llaman arjé.

Dentro del pensamiento griego no existía el concepto de creación que admite la formación del mundo a partir de la nada, tal y como la entiende el pensamiento judeocristiano posterior. Para la mentalidad griega esta idea es totalmente inconcebible ya que ellos consideraban que siempre debe de haber algo, un principio originario (arjé) a partir del cual aparecen o se generan las cosas que componen el mundo.

Principales filósofos presocráticos

¿Cuál es el arjé de la naturaleza, cuál es el principio último y eterno del que todo procede y del que todo se compone? Esta es, como se ha dicho, la primera pregunta que la filosofía se plantea en su origen (Grecia, S.VI a.C) Las respuestas que se dan a la misma por parte de los primeros filósofos, estos presocráticos (antes de Sócrates, de ahí el nombre) son muy diversas. Como dijera antes, más que en las respuestas, lo interesante está en el hecho de que estas personas se hubieran planteado cuestiones tan puramente racionales, lo que supone el progresivo abandono de la mentalidad mítica.

Tales de Mileto

Matemático (recordemos el Teorema de Tales), astrónomo (predijo un eclipse solar con un año de antelación), político y físico, se suele considerar como el primer filósofo de Occidente. La Antigüedad le considera uno de los Siete Sabios. Para Tales, el arjé de la naturaleza es el agua. Algunas razones por las que Tales propuso semejante tesis fueron: la ubicuidad del agua, es decir, existe agua por debajo de nosotros, en los pozos, al mismo nivel que los ríos, por encima de nosotros (en las nubes), así como que la tierra flota sobre las aguas, ésta es esencial para todos los seres vivos y de hecho, nosotros mismos estamos compuesto en un 70% de agua. Es el agua el origen de todo.

Anaximandro

Astrónomo y matemático, es el primer científico que comunica sus descubrimientos por escrito en una obra que lleva por título Acerca de la Naturaleza. Confeccionó el primer mapa del mundo. Anaximandro consideró que el arjé o principio de todas las cosas no puede ser algo concreto, no puede ser ninguno de los cuatro elementos (fuego, tierra, aire, agua) ya que en tal caso tal elemento sería infinito y los demás dejarían de existir. Por tanto este arjé de todas las cosas sería lo que él denominó como aperion (lo indeterminado, lo indefinido) Su gran contribución es recurrir a un principio abstracto, este aperion, de donde provienen todas las cosas y que engloba a todos los elementos.

Anaxímenes

Vuelve a fijarse en un elemento sensible. Considera que el primer principio de todo es el aire. Considera que la Tierra es un ser vivo más, por tanto respira. Este pensador considera que todo lo que hay en la Tierra, en el Universo, se forma a través de la condensación y dilatación del aire. Se introduce pues, en la teoría de Anaxímenes, dos elementos nuevos: la condensación y rarefacción (dilatación). Su uso supone una única sustancia que se transformará en otras gracias a su diferenciación cuantitativa, es decir, lo que los seres son se debe a la mayor o menor cantidad de aire de la que se componen.

Pitágoras

Ilustre matemático, según parece fue el primero en afirmar que era un filósofo. Fundó una escuela, de carácter religioso, político y científico-filosófico, una secta para iniciados con un claro objetivo: la purificación del alma, tanto a nivel corporal como espiritual. Este pensador defendió la inmortalidad del alma así como su transmigración.

Con Pitágoras, el problema del arjé se desplaza hasta el plano formal (ya no sensible), ya que afirma que las cosas en sí son números. Esto le llevó a Pitágoras y a su escuela a investigar aún más la ciencia de las matemáticas, la cual hicieron avanzar de forma importante. Para este filósofo, todos los seres vivos del Universo pueden ser formulados matemáticamente. De la unidad, que se considera el principio de la serie, combinándola con lo limitado, surgen los números, de los números los puntos, de los puntos las líneas, de las líneas las figuras planas, de las figuras planas las sólidas y, finalmente, de las figuras sólidas los cuerpos sensibles.

Heráclito

Era conocido en su época con el sobrenombre de “el oscuro” por la dificultad que entrañaba comprender sus afirmaciones. Además, es considerado el filósofo del cambio, pues afirmó rotundamente que todo cambia y nada permanece, que el Universo no es más que un devenir, una incesante transformación. Heráclito además afirmó que el arjé de todas las cosas era otro de los cuatro elementos, el fuego. El que la realidad esté en continuo cambio, devenir, no implica irracionalidad, ya que existe una ley que rige el movimiento continuo. Esta ley es el logos o razón, que hace que se establezca la armonía en la tensión entre contrarios: día y noche, guerra y paz, hambre y saciedad, luz y oscuridad, etcétera. Todo ello logra así un equilibrio.

Parménides

Es considerado el primer metafísico de la Historia (metafísica = estudio del ser) Expresa su pensamiento en un poema titulado Acerca de la Naturaleza, del que conservamos 154 versos. Se divide en dos partes: la vía de la verdad y la vía de la opinión. A la primera son muy pocos los que acceden y lo hacían a través de la razón, la segunda es mayoritaria y se accede a través de los sentidos que no son fiables y no nos proporcionan autentico conocimiento. La afirmación fundamental de Parménides podría ser enunciada de la siguiente manera:  lo que es, es, y no puede ser, siendo la primera vez que se formula explícitamente el principio de identidad. De este principio Parménides deduce una serie de características para el ser, entre las que encontramos la inexistencia del vacío, ya que todo lo que hay es ser y no hay lugar alguno para el no-ser. Lo que es lo mismo, la unicidad del ser, puesto que si hubiera dos seres tendría que haber algo entre ellos que los separase y ello supondría afirmar que el no-ser existe, lo cual es absurdo.

La eternidad del ser, ya que si no fuese eterno, tendría principio y fin, y si tuviese principio esto supondría que antes del ser existiría el no-ser, por tanto no es posible. Teniendo en cuenta esto, sólo hay una realidad, el Ser, la multiplicidad de las cosas y los cambios que estas sufren son un espectáculo engañoso que nos proporcionan los sentidos, son mera apariencia. El auténtico conocimiento sólo nos lo puede dar la razón. Después de Parménides, la explicación acerca del origen del Universo cambió sustancialmente de rumbo. La afirmación parménida de que a partir de la unidad (de única sustancia) no puede surgir la pluralidad, obligó a los filósofos a abandonar el monismo (única realidad o principio) Por lo tanto, resultará necesario poner como origen no un principio sino una pluralidad de principios (pluralismo)

Tres son los siguientes filósofos pluralistas más destacados posteriores a Parménides: Empédocles, Anaxágoras y Demócrito.

Empédocles

Se presenta como una personalidad envuelta en leyendas, sobre todo con respecto a su muerte. Se dijo, por ejemplo, que murió arrojándose al volcán Etna para purificarse y penetrar en el seno de la Tierra. Escribió este pensador dos poemas de los que se conservan bastantes fragmentos. Señala cuatro principios eternos: fuego, aire, agua y tierra; y dos fuerzas activas, al amor y el odio (la unión y la desunión) La acción de estos dos movimientos sobre los cuatro elementos da lugar a la pluralidad de lo real. El Universo sufre un movimiento cíclico producido por la acción del amor y el odio. De esta forma va pasando de la unión (producida por el amor) a la desunión (producida por el odio) en un proceso continuo.

Anaxágoras

Es un intelectual comprometido con desmitificar la realidad desde la ciencia, por lo que será condenado a muerte por asebeia (impiedad, ateísmo) Para este pensador no sólo existen cuatro elementos o principios, sino muchas más, tantos elementos primigenios como elementos hay. Todas las cosas contienen todos los elementos o semillas u lo que él denominó, “homeomerías”. Por tanto, lo que hace que una cosa sea esa y no cualquier otra, es la proporción de homeomerías que contiene.

Anaxágoras ha destacado principalmente por ser el primer filósofo que habló de una inteligencia (nous = elemento inmaterial) como causa del orden del Mundo. Aristóteles le alabará por ello, aunque tanto Platón como Aristóteles criticarán el poco huso que hizo de sus descubrimientos.

Demócrito

Piensa que el Universo viene de una multiplicidad de elementos a los que llama átomos separados por el vació. Los átomos se mueven eternamente en el vacío, combinándose y dando lugar al Universo. La existencia del vacío ente átomos permite la pluralidad y el movimiento. El Cosmos, como la ordenación de la materia del Mundo, se origina tras los choques producidos por los átomos que libremente se mueven en todas direcciones. El movimiento inicial no lo ha provocado nada ni nadie, sino que es una característica inherente a la materia, a los átomos. Desde esta tesis se configura una explicación mecanicista, prescindiendo totalmente de la divinidad.

Al colisionar los átomos entre sí se provocan “torbellinos” cósmicos, con lo que se comienza la generación de las diferentes sustancias. Bastan tres elementos, por tanto, para explicar la complejidad del Universo: átomos, espacio vacío y movimiento. El atomismo cobró nueva fuerza a partir de los descubrimientos científicos de la física del S.XIX.

Y digo yo, si desde antes del nacimiento de Cristo ya se hablaba de átomos y se avanzaba tanto en cuanto a la racionalidad del Hombre, cuánto habría avanzado éste si la religión no hubiera nunca capado la capacidad del ser humano para descubrir e investigar y seguir progresando en tantas y tantas materias. Si así hubiera sido, sin duda a día de hoy seríamos una civilización muchísimo más avanzada que ahora.

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